Por Manuel de Atocha Rodríguez Larios
L O S V A L O R E S P A R T E 2
VUELO DE ANTECEDENTES.- Para hablar de los valores, primero habré de explorar el ambiente de los jóvenes, en cuyos círculos claudican los más caros principios morales, pero también florecen las acciones heroicas, el cumplimiento del deber, los anhelos de superación. Para hacer un buen trabajo, sin embargo, siempre debemos conectarnos con una buena veta. Es, pues importante explorar las nuevas culturas juveniles que se dieron cuando apareció el mágico, ubicuo y miniaturizante transistor, el cual, a mediados de los 80, desplazó al bulbo, provocando la revolución músico-cultural que había iniciado el rock de los sesentas con ídolos como Presley y los Beatles; en los tiempos actuales se continuó con Michael Jackson y Madonna y, en este preciso instante, con las revoloteantes caderas de Shakira. En los Estados Unidos se dio un extraordinario fenómeno: las grandes orquestas de música suavísima que tranquilizaron los ánimos de la postguerra, desparecieron debido a que la paz no duró mucho, pues vino el cambio instantáneo a los ritmos alocados reflejo de la angustia, desatada primero por la guerra de Corea y después la de Vietnam, cuyas maniguas se tragaron millares de jóvenes norteamericanos que todavía creían que Estados Unidos de veras defendía la democracia y no peleaba los mercados asiáticos; de la misma manera, en los desiertos del Medio Oriente, miles de osamentas americanas también se blanquean por la guerra del petróleo.
VUELO PESIMISTA.- México recibió el poderoso reflujo de tales ansiedades y, a cambio, comenzó a ser puente del tráfico de las drogas, fluentes de Sudamérica rumbo al mercado estadounidense, riquísimo no solo por el dólar sino por el denso caldo de cultivo propiciado en los jóvenes por el fenómeno hippie y las renuencias para abandonar la dulce comodidad del hogar sin problemas, por las balas en los pantanos de Indochina o los desiertos del Asia menor. Cosas ajenas decíamos, pero de pronto, cuando menos esperábamos ¡traca! Que nos empieza a pegar del fenómeno narco: duro, creciente, desalmado, brutal, y los jóvenes que se la pasaban vegetando entre no estudio ni trabajo encontraron ocupación. Jóvenes con una moral desorientada troquelada profundamente en su psicopersonalidad forjada en hogares malhechos o maltrechos o deshechos, han sido la fuente de aprovisionamiento de los cárteles y las organizaciones delincuenciales. Y no hablo de hogares de las capas de ingresos escasos, sino de toda la gama de estratos sociales, incluyendo los júniores bebedores de whisky y conductores de Escalades cuya meta existencial no aparece todavía definida a pesar de que muchos ya lindan con su tercer decenio.
VUELO OPTIMISTA.- De veras me da mucho gusto saber que en Sinaloa tenemos jóvenes poseedores de valores positivos en alto grado y no solo los futbolistas de la Sub-17, sino también jóvenes humildes y decentes como Héctor Salvador Cruz Villanueva quien encabezó la valiente acción de rescate en el accidente del Dr. López Zepeda. Esto demuestra asimismo que el valor y la decisión para acciones heroicas se traen en la sangre, se nutren del seno materno pero deben fortalecerse desde la cuna.
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