SOBRE LA FUNDACIÓN DE GUASAVE
VUELO DE CALENTAMIENTO.- En alguna ocasión comenté en estos mismos espacios que los pueblos de México están plagados de consejas, mitos, leyendas y anécdotas, que estando sustentados en el imaginario colectivo son bastante dudosas aunque figuren como hechos reales en libros y relatos, ya que, como nos dice la socio-historiadora Ivett García Sandoval, “… a través de un largo proceso las hemos interiorizado de tal manera que, a través de estos, miramos, clasificamos y ordenamos nuestro entorno.” El imaginario colectivo de Guasave ha llegado a considerar pasajes históricos verdaderos algunos de estos mitos y leyendas sin tener ningún sustento bibliográfico o documental que tal vez pudieron servir como lazos de unión en colectividades con una débil urdimbre social como eran las primeras comunidades formadas más como reducciones que como refundaciones. No tengo la intención de destruir la poesía contenida en la imagen idílica del clérigo plantando su cruz bajo un macapule, (esto pudo ocurrir en cientos de comunidades indígenas); otro mito es que el padre Eusebio Kino construyó barcos en Nío (el verdadero constructor fue el almirante Isidro de Atondo y Antillón); o bien un jesuita instituyendo en Guasave una gran escuela para capacitar misioneros en su viaje al Norte. Pero si son tan verdaderas como la fundación de Guasave en 1595 realizada por un sacerdote que llegó a Sinaloa en 1596… pues… me parece que a nadie convence.
VUELO PREPARACIÓN.- Realizando una investigación en el Archivo General de la Nación, el historiador Edmundo O’Gorman encontró un valioso documento el cual fue publicado el año de 1945 en el Boletín del Archivo General de la Nación, bajo el nombre de “Relación de la Provincia de Nuestra Señora de Sinaloa en 1601”, de la cual, a mediados de la década 1990, el Dr. don Luís González Rodríguez y la Dra. Carmen Anzures y Bolaños publicaron un estudio comparativo. De esta investigación concluyeron que la Relación fue escrita por el sacerdote jesuita Martín Pérez Quiroga y Ponce de León quien, como adlátere de Gonzalo de Tapia, llegó a Sinaloa en 1591 donde fundaron la misión de San Felipe y Santiago de Sinaloa, el primer enclave jesuita del Noroeste de México.
VUELO DECISIVO.- Siempre he afirmado mi respeto y admiración por el doctor Raúl Cervantes Ahumada, quien en un ensayo publicado en 1942, data la fundación de Guasave en 1595 por el padre Hernando de Villafañe, sin embargo, después de trabajar casi cinco años un documento descubierto en 1945 denominado “Relación de la provincia de Nuestra Señora de Cinaloa en 1601” redactado por el jesuita Martín Pérez Quiroga y Ponce de León estudiada por González y Anzures; asimismo leí y releí cuidadosamente la “Relación de la Conquista de Sinaloa” del capitán Antonio Ruiz, paleografiada y comentada prolijamente por el historiador sinaloense Antonio Nakayama; además espigué en otros libros que abordan el tema, aunque sea brevemente. Establezco, y defiendo, la tesis, basada en documentos y bibliografía, la cual afirma que el sacerdote jesuita Martín Pérez Quiroga y Ponce de León fundó Guasave en 1592.
No hay comentarios:
Publicar un comentario