domingo, 13 de febrero de 2011

Vuelos 116 Partidos sin principios

PARTIDOS POLÍTICOS ¿SIN PRINCIPIOS?

VUELO DE EXPOSICIÓN.- La semana pasada hablaba en este espacio acerca de los valores y de su fuerza moral como guía de comportamiento personal; pero cuando nos referimos a ciertas agrupaciones sociales llamadas partidos políticos esos valores están conformados en forma de “declaraciones de principios” y por cierto que se lo toman muy en serio pues estos son los compendios de sus doctrinas políticas y sus miembros se comprometen a empeñar toda su voluntad para lograr que se cumplan. Quien no acepta estas premisas, simplemente está “out”, (besbolísticamente hablando) y malamente puede ostentarse como miembro de esa agrupación.
VUELO DE EXAMINACIÓN.- Excepción hecha de los  países totalitarios, México es el único país donde los ciudadanos no pueden lanzar su candidatura a un puesto de elección en forma libre sino se les obliga a pertenecer a un partido político registrado conforme a cánones extremadamente rígidos. Nadie ignora que estas disposiciones surgieron del férreo control del voto detentado por los regímenes derivados del proceso revolucionario iniciado en 1910 y, como subproducto, tal vez casual, esto podría ser garantía de que quien pretenda alcanzar un puesto público tenga un respaldo sin dudas mensurable y claramente observable. Por otra parte, aunque esto surgió en los últimos y violentos tiempos, sirve para vigilar formalmente la procedencia de gastos de campaña y demás apoyos electorales  evitando en lo posible la intrusión del narco.
VUELO DE EXPLORACIÓN.- Las debacles lectorales de Sinaloa, Guerrero y Baja California donde en inéditas hecatombes políticas, se dio un trasvasamiento entre partidos cuando valiosos cuadros dejaron sus partidos para contender por otros colores de ideologías aparentemente incompatibles. Estos hombres, de alta calidad política y de indudable capacidad arrasar con seguridad en cualquier elección, aparentemente abjuraron de los principios políticos bajo los cuales habían conseguido excelentes triunfos electorales y, bajo banderas antes enemigas, se alzaron con el triunfo. Esto nos deja una brutal enseñanza: en la actualidad ningún partido le interesa que sus candidatos profesen las doctrinas políticas o sociales que dieron fundamento y sustento a su nacimiento y, definitivamente, tiraron al cesto de la basura los sacrosantos principios por los cuales más de alguno de sus forjadores entregaron la existencia.
VUELOS DE EXPIACIÓN.- No puede decirse que en la actualidad los partidos, carezcan de principios rectores, claro que los tienen… guardados en una vitrina sin otra función que piezas de museo. Y la verdad no está mal. Se arrancaron las máscaras y quedaron como lo que son: grupos políticos en cínicamente lucha encarnizada por el poder y toda la exhibición de sus doctrinas políticas o sociales solo son pantallas utilizadas en tiempos electorales para engañar a los votantes prometiendo cambios fundamentales para modificar las políticas públicas, por lo que no pasan de ser cantos de sirenas electorales desparramadas a los cuatro vientos; promesas que no se cumplirán porque las economías, tanto de los Estados como de la Federación, están vinculadas a la realidad, a los presupuestos inamovibles y a las terribles presiones ejercidas por las bancadas opositoras en los respectivos Congresos Legislativos. 


Vuelos 115 Los Valores

L  O  S       V  A  L  O  R  E  S

VUELO DE EXPLORACIÓN.- En estos días de violencia y de desquiciamiento social escuchamos y leemos a través de todos los medios de comunicación la palabra “valores” como tabla de salvación para familias atribuladas, jóvenes estudiantes, personas descontroladas y en general para regresarle a la sociedad la tranquilidad y el encaminamiento a un futuro venturoso. Pero ocurre que el concepto “valores” es bastante difícil de establecer con precisión pues pertenece a la categoría de sustantivos abstractos y ocurre asimismo que los valores pueden ser igualmente positivos (valiosísimos) o  negativos (abominables). Sin embargo y por  fortuna la palabra se toma casi invariablemente en su significado positivo. Veamos, por otra parte, que estos valores pueden ser del orden íntimamente personal cuando se refieren a la vida interna de las personas como son sus creencias religiosas o del conocimiento público cuando son, por ejemplo sus convicciones políticas. Sea lo que sea la verdad es que nosotros, los  mexicanos en general necesitamos de algo que venga a hacernos pensar en niveles de valores diferentes al género de vida que actualmente nos rodea, nos absorbe, casi nos asfixia y nos ha quitado la visión real del sentido de la vida que debe normar todo esfuerzo para obtener un mejor futuro.
VUELO DE PICADA.- No se si ha sido la deshonestidad de lo gobiernos, por no decir de los políticos (para el pueblo “político” es sinónimo de hipocresía y corrupción. ¿Será que de veras  es cierto que los mexicanos somos deshonestos de origen por nuestra sangre española? Sin embargo hay ocasiones en que se me ocurre pensar que hemos caído en un tobogán de velocidad progresivamente acelerada y que ya nada nos asusta en el terreno de la falta de probidad. Me preocupa pensar que los estudiantes no sienten ninguna vergüenza al presentar como propio un ensayo copiado integro de un libro; me inquieta haber visto cómo concursantes en un certamen literario pueden presentar bajo su nombre poemas de Amado Nervo y me alarma que alumnos expongan una clase leyendo (muchas veces a trompicones) un trabajo que bajaron de Internet y simplemente lo imprimieron. No puede ser un buen profesionista quien recurre a estas trampas para aprobar. ¿Cuál capacidad técnica o científica y cuál ética profesional se pueden esperar de estas personas? ¿Cómo ponernos en sus manos? ¿Cuál garantía de que un médico así nos cure, un abogado nos defienda exitosamente un defraudador quiera robarnos algo o un ingeniero graduado con notas falsificadas construya un puente sólido o un edificio confiable?
VUELO DE REPONSABILIDAD.- Vivimos en un país de constante ficción donde un 80 por ciento de los ciudadanos suspira por conseguir un puesto de “aviador” en alguna oficina oficial, donde los pobres están muy contentos de ser pobres porque todo consiguen regalado del gobierno,  ¿Qué haremos con este país al revés donde los altos rendimientos de producción se “premian” con mayores impuestos; donde se aplaude la deshonestidad  y a los niños les da vergüenza portarse bien? ¿No les parece que podríamos comenzar portándonos como adultos responsables?

martes, 1 de febrero de 2011

Vuelos 114 Bachillerato obligatorio 2

BACHILLERATO OBLIGATORIO 2


VUELO DE BACHILLERATO.- El obscuro panorama que presenta para México el problema de los “ninis” es un asunto muy serio el cual no será solucionado con tener otros tres años dependiendo económicamente de las familias en forma obligatoria a una caterva de inservibles que después de haber “terminado” su bachillerato caerán fatalmente en las filas de “ni estudia ni trabaja” categoría, ridícula de nombre pero trágica, quienes no trabajan porque nadie quiere emplear holgazanes acostumbrados a que los mantengan sus padres y que no estudian porque al siguiente nivel académico (léase universidad) deben forzosamente ingresar sabiendo por lo menos leer, escribir y, poder sumar 2 mas 2. El problema no está pues en que estos “no-no”s tengan grado de bachillerato sino que hayan estudiado razonablemente su ciclo elemental. El bachillerato obligatorio es, pues, una salida de pie-de-banco de diputados que muy orondos han de estarse considerando los salvadores de la juventud mexicana y, por lo tanto, merecedores a bono especial por ser tan inteligentes.
VUELO PESIMISTA.- Con el mayor desconsuelo pienso que la solución está en los padres de familia (nosotros). Las costumbres permisivas y las conductas irrespetuosas han contaminado el comportamiento de los jóvenes, permeando desde la pantalla del televisor en una indeseada aculturación que ya abarca varias generaciones de estudiantes mexicanos imitadores de las pandillas mal-portadas, “high schoolers” gringos, buscadores de sexo prematuro, impunemente groseros con sus maestros, hipócritas que no están autorizados para comprar bebidas alcohólicas pero son alcohólicos fumadores de marihuana; formas conductuales que vemos hasta en popularísimas películas de dibujos animados. Conductas aberrantes que nosotros permitimos ver hasta a los niños de siete o diez años y por favor, que nadie le eche la culpa solo a los canales de televisión (que ciertamente tienen mucha), sino a nosotros los padres que por la comodidad tener a los chamacos entretenidos sin hacer travesuras permitimos que vean programas, comenzando por las telenovelas que en aquellos tiempos de censura tendrían catalogación “C” y siguiendo con varias series de “dibujos animados” cuyo contenido ya no es solo la violencia sino el crudo lenguaje lleno de vulgar contenido  y peores expresiones en cuanto  a relaciones sexuales, programas recomendados solo para adultos en la televisión norteamericana.
VUELO ACLARANTE.- Parecería que el columnista es un santurrón, pero la verdad tanta crudeza a ras del piso no me parece la mejor forma de educar a los hijos en el deseo de superación constante, del cultivo de la  creatividad, el amor por lo bello y la búsqueda de mejores niveles de vida. Cómo, pues podemos criticar la música narco, tan a tono con la violencia en que estamos sumergidos y que de remate metemos en nuestros hogares a través del  desprecio por los valores exhibidos en los programas a que me he referido. La holganza, que lleva a la juventud actual a carecer del más elemental sentido de la vida, sin duda es un nutritivo caldo de cultivo que alimenta las violentas filas de sicarios y drogadictos, mientras nosotros, los padres: muy bien, gracias.