BACHILLERATO OBLIGATORIO 2
VUELO DE BACHILLERATO.- El obscuro panorama que presenta para México el problema de los “ninis” es un asunto muy serio el cual no será solucionado con tener otros tres años dependiendo económicamente de las familias en forma obligatoria a una caterva de inservibles que después de haber “terminado” su bachillerato caerán fatalmente en las filas de “ni estudia ni trabaja” categoría, ridícula de nombre pero trágica, quienes no trabajan porque nadie quiere emplear holgazanes acostumbrados a que los mantengan sus padres y que no estudian porque al siguiente nivel académico (léase universidad) deben forzosamente ingresar sabiendo por lo menos leer, escribir y, poder sumar 2 mas 2. El problema no está pues en que estos “no-no”s tengan grado de bachillerato sino que hayan estudiado razonablemente su ciclo elemental. El bachillerato obligatorio es, pues, una salida de pie-de-banco de diputados que muy orondos han de estarse considerando los salvadores de la juventud mexicana y, por lo tanto, merecedores a bono especial por ser tan inteligentes.
VUELO PESIMISTA.- Con el mayor desconsuelo pienso que la solución está en los padres de familia (nosotros). Las costumbres permisivas y las conductas irrespetuosas han contaminado el comportamiento de los jóvenes, permeando desde la pantalla del televisor en una indeseada aculturación que ya abarca varias generaciones de estudiantes mexicanos imitadores de las pandillas mal-portadas, “high schoolers” gringos, buscadores de sexo prematuro, impunemente groseros con sus maestros, hipócritas que no están autorizados para comprar bebidas alcohólicas pero son alcohólicos fumadores de marihuana; formas conductuales que vemos hasta en popularísimas películas de dibujos animados. Conductas aberrantes que nosotros permitimos ver hasta a los niños de siete o diez años y por favor, que nadie le eche la culpa solo a los canales de televisión (que ciertamente tienen mucha), sino a nosotros los padres que por la comodidad tener a los chamacos entretenidos sin hacer travesuras permitimos que vean programas, comenzando por las telenovelas que en aquellos tiempos de censura tendrían catalogación “C” y siguiendo con varias series de “dibujos animados” cuyo contenido ya no es solo la violencia sino el crudo lenguaje lleno de vulgar contenido y peores expresiones en cuanto a relaciones sexuales, programas recomendados solo para adultos en la televisión norteamericana.
VUELO ACLARANTE.- Parecería que el columnista es un santurrón, pero la verdad tanta crudeza a ras del piso no me parece la mejor forma de educar a los hijos en el deseo de superación constante, del cultivo de la creatividad, el amor por lo bello y la búsqueda de mejores niveles de vida. Cómo, pues podemos criticar la música narco, tan a tono con la violencia en que estamos sumergidos y que de remate metemos en nuestros hogares a través del desprecio por los valores exhibidos en los programas a que me he referido. La holganza, que lleva a la juventud actual a carecer del más elemental sentido de la vida, sin duda es un nutritivo caldo de cultivo que alimenta las violentas filas de sicarios y drogadictos, mientras nosotros, los padres: muy bien, gracias.
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