L O S G R U P E R O S
VUELO DE EXPLORACIÓN: No cabe duda que generalmente la música es expresión cultural, tanto de las masas populares como de los elitistas grupos académicos; sin embargo, no siempre la música influye socialmente con tan clara precisión como el fenómeno de la llamada música narco que se apoderó del hermoso corrido tradicional mexicano para cantar loas a los antihéroes nacidos de la delincuencia agrupada y de los estados violentos en que está sumergido nuestro México. En el último capítulo de mi libro “7 Escritos Polémicos sobre Guasave” traté un tema aparentemente descontextualizado del eje central de estos trabajos desarrollados sobre aspectos históricos de nuestro municipio; lo titulé “El papel social de los medios de comunicación electrónica en la construcción de la identidad cultural sinaloense” en el cual expongo una síntesis de la ponencia que presenté en el encuentro de cronistas sinaloenses “Quilá 2006” donde expreso mi repudio a la influencia de la música narco y el cambio en modas y criterios propuestos por ese género musical a la juventud sinaloense. La apología del fenómeno narco hizo muchísimo daño a las nuevas generaciones proponiéndoles como paradigmas conductuales a violentos hampones enriquecidos sin esfuerzo, cuya vida disipada, crueldad injustificada y utilización de poderoso armamento los hace modelos de vida fácil, próspera, liberada del orden y desafiante a todas las leyes.
VUELO DE EVOLUCIÓN.- Afortunadamente la música, una de las más bellas artes, se está depurando de la narcófilia y ha derivado en un estilo ranchero nuevo y fresco el cual recuperó el foxtrot y los valses ligeros, con melodías ágiles y la letra abandonó el alcohólizado lagrimeo josealfrédico, repetitivo y cursi, para seguir contando historias de amor y desamor pero hoy matizadas de una obscena ingenuidad ranchera, expresada con ingenua crudeza en un lenguaje llano y coloquial no exento de vulgaridad pueblerina, pero siempre disfrutadas con una sonrisa. Bien por la nueva música popular, pero la puerca tuerce su cochino rabo cuando nos encontramos en el terreno de los negocios que explotan música de mal gusto y protegen cantantes mediocres quienes aceptan entrar al productivo aunque peligroso negocio de la narcomúsica obteniendo extraordinarios ingresos no porque sean excelentes ejecutantes, (algunos parece que cantan con la boca llena de guamúchiles), sino porque las disqueras empujan su consumo con publicidad y “estímulos” en cantidades inversamente proporcionales a su calidad artística.
VUELO TUCANERO.- Independientemente de cualquier posición ética, la ejecución de narco música debe considerarse una transgresión a la ley pues la apología de los actos delincuenciales, la violencia o los delincuentes está tipificada como delito en el Código Penal Federal y en todos los códigos penales de los Estados. Quienes se benefician con estas actividades tratan de ocultar la nefasta influencia de la narcomúsica en el comportamiento futuro de los jóvenes predispuestos a delinquir inspirados por paradigmáticos hampones y arrastrados al delito debido a su angustiosa situación socioeconómica. No importa que Tucanes y demás narcomúsicos mercenarios quieran defenderse diciendo que ellos son artistas y solo expresan la cultura actual; realmente están haciendo apología del delito.