L A T O L E R A N C I A
VUELO DE TOLERANCIA.- El 16 de noviembre de 1995, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), reunida en París, decidió proclamar solemnemente la Declaración de Principios sobre la Tolerancia, con base en dos premisas básicas: la primera es que "La paz debe basarse en la solidaridad intelectual y moral de la humanidad" y la segunda, sustentada en la Declaración Universal de Derechos Humanos se enuncia: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, de opinión y de expresión y debe procurar que la educación favorezca la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos".
VUELO DE INTOLERANCIA.- Cuando se habla de discriminación, de cualquier índole, todos nos ponemos una túnica blanca y declaramos enfáticamente que no nos importan los diferentes colores de piel, creencias religiosas, preferencias sexuales o filiaciones políticas, sin embargo, la realidad nos pone de inmediato en el lugar que nos corresponde cuando sacamos chacota de los comportamientos gay, le torcemos el gesto a cualquier piel obscura –aunque sea de un hermano indígena oaxaqueño-, ponemos cara dura cuando discutimos con miembros de partidos políticos que no son afines a nuestro modo de pensar y nos sentimos superiores a quienes no practican nuestra religión. En mayor o menor grado, todos somos intolerantes lo aceptemos o no, pero es importante que estemos conscientes de algo fundamental: el intolerante no tiene capacidad entender a los demás porque no está seguro de lo que él mismo piensa, pues la intolerancia es un monstruoso egocentrismo cuya profunda raíz es la propia minusvaloración y su amargo fruto la inseguridad.
VUELO DE BÚSQUEDA.- Situándonos fuera del ámbito religioso, la tolerancia es virtud que puede practicarse desde cualquier posición: ciudadana, laica o religiosa, a elección personal; porque sin duda ella nos permite sostener relaciones cordiales con cualquier otro habitante de la Tierra, por disímbolas que sean nuestras circunstancias de credo, raza, pensamiento político, estrato social, capacidad mental o nivel intelectual. Indudablemente todo contacto humano nos enriquece pues explorar otros puntos de vista, otros perspectivas culturales y otras inteligencias humanas expande nuestros horizontes y permite ampliar nuestra visión del Cosmos infinito… o precisar nuestro microcosmos personal. La tolerancia, pues, siendo armonía en la diferencia, permite el respeto y la comprensión de la multifacética diversidad cultural que nos rodea y la aceptación de las distintas formas de comunicarnos lo cual implica, también, libertad de pensamiento y de conciencia. La tolerancia, no es una dádiva, sino la aceptación del derecho de los demás a ser como son y esta aceptación de la libertad de los demás, sin concesiones ni posturas de indulgencia nos otorga, per se, el derecho a ser como somos y disfrutar de los derechos universales.
VUELO TOLERANTE.- Dos pensamientos condensan la tolerancia: Uno del Nuevo Testamento con las palabras de Jesús “Trata a tu prójimo como a ti mismo”; el otro, de don Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno, es la paz”.
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