RECURSO DESPERDICIADO
VUELO DE EXPRESIÓN.- En estos días llenos de angustia por la terrible inseguridad imperante en todo el territorio de la República; cuando todos los encabezados periodísticos están manchados de sangre y existe el temor constante de salir a la calle y de pronto encontrarse en medio de fuego cruzado o que alguien lo confunda con otra persona y “levantado” muchas veces con trágicos resultados por hechos de los cuales no se tiene la menor idea; en momentos de expectativa sobre la pretensión de legalizar drogas nefastas para quien las consuma y cuando la confianza en las autoridades está en niveles bajísimos debido a su impotencia para controlar las acciones delictivas del hampa; consecuentemente, los niveles de tensión personal amenazan con el equilibrio interno de muchas personas quienes nos preguntamos si habrá alguna fórmula para evitar que nuestra sociedad siga deteriorándose, especialmente el estrato mayoritario conformado por jóvenes menores de 30 años. Vemos el fracaso, cada vez más notorio, de las familias mexicanas que adoptaron el permisivo modelo de los padres norteamericanos de "laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar) lo cual tal vez puede ser una fórmula efectiva de la economía libre contra el control estatal, pero aplicado a la familia solo ha generado situaciones de anomia con pérdida absoluta de la autoridad paterna.
VUELO DE EXPLICACIÓN.- No basta con declaraciones oficiales respecto a la educación escolar, hace falta una simbiosis gobierno-maestros-padres que de veras funcione, para retomar el control de la patria potestad y rescatar a los jóvenes de la influencia nociva de los programas televisivos norteamericanos que hacen mofa de padres y maestros, y de películas cuyos protagonistas son preparatorianos groseros, desordenados, y viciosos. El más grande de los problemas mexicanos es la aculturación estadounidense, propalada no solo a través de los medios recreacionales sino de la falta de mística de un enorme sector del magisterio quienes se consideran simplemente trabajadores de la educación y no educadores de los futuros ciudadanos.
VUELO DE EXPIACIÓN.- No podemos ignorar la fuerza educacional que tiene la tecnología de punta. Internet, con sus enormes sitios colmados de información, de rapidez casi infinita, con ventanas de comunicación múltiple, con posibilidades de acceder a conocimientos insospechados, es un recurso, una maravilla, que los jóvenes están desperdiciando entreteniéndose en juegos y videos, si no llenos de pornografía, por lo menos de crudezas y vulgaridades o platicando babosadas cuando hay tanto de que nutrir el alma y el intelecto. Por favor, no piensen que soy un metiche pontificando sobre decisiones que solo competen a los padres, pero me parece angustioso ver cómo la falta de control paterno destruye el futuro de centenares de jóvenes dejándolos tomar decisiones para las que aún no están preparados. Es tiempo, pues de que olvidemos las irresponsables inercias que nos llevan a prestar la camioneta al chamaco menor de edad o que impiden negar permiso a las chavas para ira a las Glorias o a los antros con sus “amigas” o dejarlos llegar casi al amanecer, siendo todavía unas criaturas.
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