PARTIDOS POLÍTICOS ¿SIN PRINCIPIOS?
VUELO DE EXPOSICIÓN.- La semana pasada hablaba en este espacio acerca de los valores y de su fuerza moral como guía de comportamiento personal; pero cuando nos referimos a ciertas agrupaciones sociales llamadas partidos políticos esos valores están conformados en forma de “declaraciones de principios” y por cierto que se lo toman muy en serio pues estos son los compendios de sus doctrinas políticas y sus miembros se comprometen a empeñar toda su voluntad para lograr que se cumplan. Quien no acepta estas premisas, simplemente está “out”, (besbolísticamente hablando) y malamente puede ostentarse como miembro de esa agrupación.
VUELO DE EXAMINACIÓN.- Excepción hecha de los países totalitarios, México es el único país donde los ciudadanos no pueden lanzar su candidatura a un puesto de elección en forma libre sino se les obliga a pertenecer a un partido político registrado conforme a cánones extremadamente rígidos. Nadie ignora que estas disposiciones surgieron del férreo control del voto detentado por los regímenes derivados del proceso revolucionario iniciado en 1910 y, como subproducto, tal vez casual, esto podría ser garantía de que quien pretenda alcanzar un puesto público tenga un respaldo sin dudas mensurable y claramente observable. Por otra parte, aunque esto surgió en los últimos y violentos tiempos, sirve para vigilar formalmente la procedencia de gastos de campaña y demás apoyos electorales evitando en lo posible la intrusión del narco.
VUELO DE EXPLORACIÓN.- Las debacles lectorales de Sinaloa, Guerrero y Baja California donde en inéditas hecatombes políticas, se dio un trasvasamiento entre partidos cuando valiosos cuadros dejaron sus partidos para contender por otros colores de ideologías aparentemente incompatibles. Estos hombres, de alta calidad política y de indudable capacidad arrasar con seguridad en cualquier elección, aparentemente abjuraron de los principios políticos bajo los cuales habían conseguido excelentes triunfos electorales y, bajo banderas antes enemigas, se alzaron con el triunfo. Esto nos deja una brutal enseñanza: en la actualidad ningún partido le interesa que sus candidatos profesen las doctrinas políticas o sociales que dieron fundamento y sustento a su nacimiento y, definitivamente, tiraron al cesto de la basura los sacrosantos principios por los cuales más de alguno de sus forjadores entregaron la existencia.
VUELOS DE EXPIACIÓN.- No puede decirse que en la actualidad los partidos, carezcan de principios rectores, claro que los tienen… guardados en una vitrina sin otra función que piezas de museo. Y la verdad no está mal. Se arrancaron las máscaras y quedaron como lo que son: grupos políticos en cínicamente lucha encarnizada por el poder y toda la exhibición de sus doctrinas políticas o sociales solo son pantallas utilizadas en tiempos electorales para engañar a los votantes prometiendo cambios fundamentales para modificar las políticas públicas, por lo que no pasan de ser cantos de sirenas electorales desparramadas a los cuatro vientos; promesas que no se cumplirán porque las economías, tanto de los Estados como de la Federación, están vinculadas a la realidad, a los presupuestos inamovibles y a las terribles presiones ejercidas por las bancadas opositoras en los respectivos Congresos Legislativos.
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