martes, 1 de marzo de 2011

Vuelos 117 Medicinas "milagrosas"

M E D I C I N A S  “M I L A G R O S A S”


VUELO DE REMEMBRANZA.- Por allá en los últimos treintas, cuando este columnista junto con una caterva de mocosos despeinados correteaba el agua de lluvia encharcada  en todas las calles de Guasave, no nos faltaban los “nacidos”, los catarros, las cortadas y las calenturas provocadas por las asoleadas gigantescas que nos dábamos. Para curarnos, las mamás tenían un botiquín atiborrado de jarabes para la tos, árnica, Wampole, Emulsión de Scott, emplasto Monopolis, pomada de la Campana  y algunas ampolletas de la odiada Eucaliptine (para los casos rebeldes de bronquitis). Había además algunas medicinas (píldoras Dr. Ross, Enterobioformo, Veganin y otros) para los adultos que, apuntadas en un papelito, nos mandaban comprar en la botica Occidental de don José R. Hymes. Debe haber habido otras pero el columnista no las recuerda. Mi abuelo había sido médico por lo cual mi padre se había quedado con varios libros y alguna experiencia por ayudarlo por lo cual, en casa jamás se aplicaba ningún medicamento sin prescripción médica, (los doctores Sóstenes Mercado, Joaquín Camacho y Antonio Díaz de León eran los que rifaban en aquel tiempo). Había ocasiones en que se comentaba en familia (¡ojo! los niños con la oreja lista) de alguna muerte por complicaciones debidas por automedicarse. (Y sigue, ¿he?
VUELO PSEUDO MILAGROSO.- Ya había medicamentos que anunciaban como capaces de curar desde la sífilis hasta la tuberculosis y aún la lepra, los cuales según mi padre eran simplemente analgésicos y algunos contenían opiáceos, pero de curar ¡nada!; hierbas se vendían por doquier con los mismos propósitos y con los mismos resultados: cero; se hablaba, también en familia, de remedios desesperados como la de hervir cucarachas para curar la tuberculosis o atender espantosas heridas purulentas con grapas hervidas (que si el agua fuera para limpiarlas estaría bien, pero no: ¡se las daban a beber!) Como vemos no hay en actualidad nada nuevo con las medicinas “milagrosas” que vemos anunciadas en las pantallas televisivas y de las cuales me quedo verdaderamente aterrorizado pues tengo noticias de que algunas personas han abandonado cuidadosos y efectivos tratamientos médicos para atender sus enfermedades con estos productos milagro.
VUELO DE ESPERANZA.- La Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios vetó 13 productos 'milagro' anunciados en medios electrónicos. Estos productos ya  no podrán anunciarse y dejarán de venderse pues aprovechando vacíos en las Leyes de Salud ofrecen curar, sin ninguna base científica, enfermedades como cáncer, osteoporosis, obesidad, depresión y artritis. Aunque, de hecho, solo provocan reacciones adversas como: ansiedad, mareo, vómito, dolor de espalda, calambres, cólicos y diarrea y pueden ocasionar alteración de las funciones del hígado, de los riñones y aún del corazón. Sabemos que en caso de enfermedades graves, los seres humanos nos aferramos con todas nuestras fuerzas a toda posibilidad de de alivio; de esto se aprovechan individuos inescrupulosos para vender cualquier porquería que ofrezca un atisbo de esperanza. Creo que la COFEPRIS debe denunciar formalmente  estos casos ante la Procuraduría de Justicia exigiendo una investigación seria de la cual pudiera resultar un proceso penal.

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