“ ELECCIONES” PARA SÍNDICOS
VUELO DE ANTECEDENTES.- La Ley de Gobierno Municipal del Estado de Sinaloa, especifica en su artículo 11 que los municipios se dividirán en sindicaturas y éstas en comisarías; en su artículo 68 establece que las Sindicaturas y Comisarías serán administradas por Síndicos y Comisarios, nombrados y removidos libremente por el Ayuntamiento mediante Plebiscito en Sindicaturas con más siete mil quinientos habitantes y. en Sindicaturas con menos de esta cifra, mediante consulta popular que se celebrará en Asamblea General. En el estado de Sinaloa el síndico municipal es, pues, un delegado de los presidentes municipales quienes como ejecutivos de los Ayuntamientos invisten de autoridad limitada a una persona para cumplir sus órdenes y disposiciones en las sindicaturas de su municipio. Son, pues empleados del gobierno municipal, aunque en sus orígenes eran personas nombradas por los ciudadanos para representarlos y cuidar de sus intereses.
VUELO DE INVESTIGACIÓN.- Hurgando por ahí, encontré que hasta hace unos diez años, los Síndicos no tenían sueldo por lo que su única remuneración era la cuota de poder inherente al cargo; de esto podemos inferir que había razones para que cayeran en corrupción y a veces en abuso de una autoridad que era toda su retribución por el trabajo desempeñado, pero bueno, las cosas han cambiado y habiendo sindicaturas que confieren bastante poder (político y económico), como J.J. Ríos, Ruiz Cortines, Bamoa o Tamazula, están siendo peleadas con uñas y dientes. Aclaremos, por si las dudas, que es una figura completamente diferente del Síndico Procurador, funcionario que a últimas fechas se ha incorporado al organigrama de los ayuntamientos sinaloenses, aunque en otros estados de la República este funcionario es nombrado desde hace mucho tiempo.
VUELO DE EXPECTACIÓN.- Salió la esperada convocatoria para la elección de síndicos y comisarios municipales y concurrentemente las declaraciones de los más connotados políticos no se hicieron esperar; la mayor parte de estas declaraciones son que tanto los partidos políticos como las fuerzas de gobierno municipal no deben inmiscuirse en el proceso que, como vemos, no es de elección constitucional ni mucho menos sino simplemente un plebiscito donde los ciudadanos deberán externar su opinión de respaldo para el puesto a determinado ciudadano; en realidad todos los partidos están afilando sus garras para colocar elementos de sus colores y sus amores en estos puestos claves; por cierto, algunos representantes han declarado paladinamente que sus partidos no participarán impulsando candidatos, pero agregan, melosamente, que si alguno de sus militantes desea participar como candidato a sindico, ellos (con gusto, por supuesto) le darán asesoría, por lo cual me atrevo a sugerir que representantes, oficiales y aprontados, deben quitarse las mascaras y aceptar que todos (dirigencias y militancias) están metidos hasta el cuello en el dichoso proceso y con todo cinismo (porque nada ni nadie se los impide), andan desolotados por todos los rincones del municipio buscando posicionar a sus mejores cuadros en esos niveles, los más cercanos a la gente, preparándose para el año próximo cuando se inicien las campañas para la presidencia de la república.
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