martes, 22 de marzo de 2011

Vuelos 119 Casas, solares e invasiones

CASAS, SOLARES E INVASIONES

VUELO ESTRATIFICANTE.- Los sociólogos y psicólogos se han preocupado por jerarquizar las necesidades humanas buscando comprender mejor el comportamiento humano y predecir las conductas colectivas los primeros y los segundos en el estudio de las desviaciones de la norma en casos personales. Más o menos todos coinciden en estratificar  estas necesidades humanas en dos grandes grupos: necesidades  físicas y necesidades personales internas. De las primeras, de las cuales se encarga la sociología están, lógicamente en un nivel absolutamente primario las de alimento, de sobrevivencia y de reproducción y, en un segundo nivel, y no por eso menos importante, se ubica  el estrato de protección contra las fieras y los elementos naturales;  para satisfacerlo, los hombres primitivos se buscaron una cueva donde guarecerse y guardar su más preciado tesoro: la compañera y su prole. Hoy la casa y ante todo la casa propia es símbolo, psicológicamente hablando, de protección a la familia y si es propia, se potencia esta seguridad. Recordemos que la civilización actual solo tiene una antigüedad de unos siete mil años mientras el hombre anda por ahí por los doscientos cincuenta mil años; en este plano las improntas genéticas son profundas y difíciles de borrar, por lo que seguimos buscando una cueva propia.
VUELO SOCIOLÓGICO.- Si bien la tribu y después el clan hubieron de regirse por reglas particulares, la humanidad tuvo que buscar la forma de convivir bajo una reglamentación que en principio fue adjudicada a voluntad de deidades, lo cual evolucionó a la cesión voluntaria de derechos y de aceptación de responsabilidades; aquí se inserta el derecho a la propiedad. Y, miren esto es lógico: en los primeros tiempos se vivió en completo caos bajo la ley del más fuerte, pero la naturaleza gregaria del hombre encontró más tarde una fuerza insospechada: el poder del grupo, el cual impuso reglas universales. Hoy en las colectividades llamadas naciones la fuerza de las leyes se cimenta en la sociedad y, aunque todavía existan regímenes totalitarios, estos van desapareciendo como hemos visto en las últimas semanas en el Medio Oriente.
VUELO INVASOR.- En lo personal me parece muy justo que las personas quieran tener un lugar para vivir, un techo donde cobijarse; ya vemos que es una de las necesidades básicas de los seres humanos; sin embargo, la forma de conseguirlo es la diferencia entre bienes bien habidos, conforme las reglas establecidas, y otros que no. Hay mecanismos claramente determinados que permiten adquirir propiedades, entre ellas un lugar donde vivir, con sujeción a procedimientos legales, lo cual hace ilegítimo por completo el posesionamiento por la fuerza. Sin duda los invasores tienen derecho y necesidad de gozar de una propiedad, pero flota un desagradable y fétido tufo político, más que social, en estos  movimientos, los cuales tal vez fueron justificados cuando los terrenos ejidales no podían enajenarse y estaban agotados los espacios del fundo legal. Hoy, las modificaciones de 1992 a la Ley Agraria, permiten la venta de terrenos ejidales, por tanto, las invasiones urbanas para vivienda dejaron de justificarse.

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