DOS MAXI TEMAS
VUELO DE ADHESIÓN.- Nacida en lo profundo del alma de una madre sumergida en el dolor de la tragedia, surge la campaña de Refugio “Cuquis” Higuera, para obligar a los motociclistas, conductores y pasajeros, que utilicen el respectivo casco protector. Pienso que la razón y el buen sentido deberían mover a todos los integrantes del conglomerado social guasavense para respaldar esta campaña. Las estadísticas de accidentes de motociclismo nos dicen que el 92 por ciento de las muertes en estos accidentes fueron por traumatismo cráneo-encefálico y si bien las leyes y reglamentos de tránsito especifican con toda claridad esta obligación, son tantos los que contravienen estos mandatos que los agentes están materialmente atados de manos para actuar. ¿No les angustia ver un irresponsable motociclista, a toda velocidad, llevando encajada en el asiento trasero a la esposa con un bebé en brazos… y ninguno con la debida protección? Pero a grandes males, grandes remedios. Lo mejor sería bajarlos de las motocicletas, algo actualmente imposible, por lo tanto, antes de comenzar a sancionar a los infractores habría que lanzar una campaña concientizante mediática, masiva, y pedir a toda la sociedad, a los medios de comunicación, a las escuelas, a Cruz Roja, a bomberos, a clubes de servicio y cámaras empresariales, pero ante todo a los padres de familia, que se involucren, que apoyen a las autoridades de tránsito y policía para poner orden y reducir al mínimo las muertes en accidentes de motociclismo; en última instancia a quienes protegeremos será a los jóvenes, el más valioso tesoro que tenemos las familias.
VUELO PARA REFLEXIONAR.- El Subsecretario de Inspección y Normatividad del Gobierno del Estado, declaró que vigilarán lugares públicos y otros locales donde se vende alcohol para que no se toque narcomúsica; antes lanzarán una campaña de concienciación entre dueños de antros, bares y organizadores de espectáculos quienes, según vox populi, tienen cohechados a muchos inspectores con cuotas para perdonar desde cualquier transgresión a los horarios hasta la “ceguera” para detectar menores de edad, especialmente jovencitas asistentes a los antros… no solo como clientes. Me parece que es hora de que la sociedad se dé cuenta que existe la necesidad de comenzar una catarsis en que cada quien entienda el tamaño del problema y acepte que la cultura narco es un factor de la violencia que nos agobia. La prohibición de ejecutar narcomúsica no debe provenir de reglamentos, acuerdos o leyes sino de cada uno de los miembros de esta sociedad, aterrada por los crímenes del hampa organizada y arrepentida de la aceptación de la cultura narco dentro de los propios hogares. Por cierto, la ejecución de narcomúsica es una transgresión a la ley pues la apología de los actos delincuenciales, la violencia o los delincuentes, está tipificada como delito en el Código Penal Federal y en todos los códigos penales de los Estados. Quienes se benefician con esta música ocultan la nefasta influencia de la narcomúsica en el comportamiento de jóvenes predispuestos a delinquir, inspirados por delincuentes dueños de ostentosas fortunas.
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