domingo, 18 de septiembre de 2011

Vuelos 141 Escribir cuentos


                                              ESCRIBIR CUENTOS

VUELO CUENTISTA.- Este modesto columnista además de emborronar cuartillas para los gentiles editores del semanario El Tiempo, también escribe cuentos; y miren que escribir cuento es un poco más que inventarlos; es ponerlos en blanco y negro y darle y darle y darle una y otra y otras vez hasta que uno piense que pueda leerse con interés. Mandé a la imprenta mi libro “Jaquiviri y otros cuentos” porque de no hacerlo todavía estaría puliéndolos y corrigiéndolos hasta el infinito; por algo mi maestra Trinidad Armenta Orduño con frecuencia me aplica (cariñosa y acertadamente) la autocalificación de “artesano de la pluma” que me acuñé respecto a mi oficio el día que recibí el premio estatal de cuento Dr. Enrique Peña Gutiérrez. Les advierto, quien escriba cuento debe decidirse a arrastrar la pluma en serio, pero ¿saben? genera profundas satisfacciones.
VUELO CUENTERO.- Quien no escribe cuentos piensa que escribirlos es imaginar algo, ponerlo sobre el papel y punto; en realidad, aunque el cuento es solamente un escrito de ficción desarrollado en forma lineal, con esquemas técnicos muy elementales pues tiene un solo tema y un solo protagonista, debe desarrollarse sencilla, clara, ágilmente y debe tener final sorpresivo; por esta razón, desde las primeras cuatro líneas necesita capturar la atención del lector, debe cautivar su imaginación, engancharlo y retenerlo. El tema es lo de menos, pero teniendo en cuenta que los cuentos góticos y los barrocos poco o nada interesan en la realidad del moderno mundo globalizado, computarizado y de comunicaciones instantáneas. El cuento, debido a su naturaleza de unidad autónoma, tiene vida propia, no depende ni debe depender de otros textos o cuentos o escritos y, por encima de falacias alrededor del género, debe responder al concepto de obra de arte, sin pretender enviar “mensajes”. El auténtico escritor de cuentos no trata de normar vidas; expresa sus reflexiones, la vida interior; a veces lo esencial de alguna vivencia, sin hacer moralinas sobre hacer o pensar ni pretender guiar a nadie.
VUELO CUENTEANDO.- El tema del cuento no le da calidad por sí mismo; es el talento e ingenio del escritor, sus recursos, el uso del lenguaje, las ligas con la realidad, la utilización de escenarios reales y en ocasiones de personajes reales lo que da brillo a los temas aunque ya hayan sido tratados. Un cuento, por encima de todo debe estar gramaticalmente bien escrito y ante todo debe satisfacer al propio escritor quien por esta razón debe leer, leer mucho, ¡todo! desde tratados científicos a los anuncios de las cajas de cerillos y, por supuesto, obras literarias, especialmente muchos cuentos porque, invocando a Perogrullo, les he de decir que la mejor manera a aprender a escribir cuentos es leer cuentos y esto les enseñará a no caer en argumentos pueriles, obsoletos clichés o  temas trillados.
VUELO DE CONCURSO.- COBAES me confirió el honor de ser jurado en su Concurso de Creación Literaria. Sea cual fuere el resultado, me ofrezco para impartir un taller básico para cuentistas alumnos de esa Institución.

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