EL CENTÉSIMO VA POR LA POESÍA
VUELO DE EXPLICACIÓN.- Durante más de quince años me dediqué a la docencia impartiendo asignaturas casi siempre relacionadas con la Lengua Española; soy, además, comunicólogo profesional preocupado porque nuestro español está cada vez mas infiltrado por el idioma inglés, lo cual conlleva desnaturalizar el sentido de las oraciones despojándolas de pertinentes predicados verbales, esto corrompe el contenido de los mensajes restándoles capacidad de expresar claramente las ideas. En nuestro riquísimo idioma, para cada concepto hay un vocablo que lo define con precisión. En inglés, idioma ciertamente pobre, un mismo verbo, sustantivo o adjetivo se aplica a varias ideas, obligándonos a remitirnos al contexto para comprender su significado. Estamos plagados de anglicismos innecesarios.
VUELO DE UBICACIÓN.- Con honrosa frecuencia, algunas instituciones educativas me han nombrado integrante de jurados calificadores de concursos literarios, especialmente de cuento, (también de poesía aunque Erato, la musa, no me haya favorecido con su toque mágico); cuando esto ocurre, me angustia encontrar a estos jóvenes desperdiciando su creatividad, su esfuerzo, su valía, pero ante todo la esperanza de hacer poesía porque su falta de formación literaria y su deficiente instrucción académica en el manejo de nuestro idioma frustra el nacimiento de poesía de verdad aunque los salva su ímpetu juvenil y la romántica valentía de internarse en las movedizas arenas de la conversión la palabra en poesía sin más herramientas que sus ideas, sus sentimientos y su inspiración.
VUELO DE CIMENTACIÓN.- Los poetas (y poetisas) en agraz son arrastrados por los escribidores de “poesía comercial” quienes desconocen las reglas, desprecian lo bien hecho, y son simples mercenarios de la “literatura”; ellos carecen de ese rigor intelectual que obliga a la perfección; desgraciadamente los poetas noveles los toman como paradigmas identificándose con ellos por la aparente rebeldía mostrada al dejar de lado las reglas tradicionales de la versificación; además, equivocan el camino tomando como referencia a poetas, genios, de la de la lengua castellana, promotores, creadores, de versos libres, independizados de las reglas clásicas por un Rubén Darío, cuyas avanzadas ideas revolucionaron lo formal en poesía y determinaron un auge inusitado del escenario simbolista. En estas formas, poetas excepcionales como Borges o Sabines, consiguen perfección. Quizá por esta razón los poetas falsificados creen poder prescindir de las normas literarias y hacinan ideas creyéndose súmmum de la poética supermoderna.
VUELO DE ADHESIÓN.- Metro, ritmo y rima, tan despreciados ellos, no son regulaciones al acaso sino condiciones técnicas y retos del buen verso; al aplicarlos, la poesía no pierde calidad, sino gana prestancia y prueba la habilidad del poeta; por supuesto del verdadero poeta y no del escribidor de prosa en renglones recortados. Claro, la poesía no está en el metro o en la rima, quizá a veces solo en el ritmo… y no siempre, pues como nos dice Roland Barthes al hablarnos del grado cero de la escritura, la poesía es magia cuya taumaturgia transforma la palabra catalogada en el diccionario, dándole una connotación diferente, elevándola por encima de los usos, prosaicos, del idioma en el cual se escribe.
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