sábado, 23 de octubre de 2010

Vuelos 103 Obesidad

 O B E S I D A D

VUELO DE PRUEBA.- Vivimos en un mundo consumista. La publicidad nos atosiga en todas partes a través de radio, televisión, prensa, perifoneo, carteles, cine, empujándonos a consumir, consumir, consumir. Estamos sumergidos en océanos de invitaciones presionándonos para adquirir bienes que no necesitamos pero deseamos porque son símbolos alta posición social; al comprar prendas de marcas multi publicitadas seremos de rango superior adquiriremos estatus; tenemos que usar camisas, pantalones, zapatos de “buena marca” para  pertenecer a las élites sociales. Y con las mujeres: ¡el acabose! calzado, joyas, perfumes, vestidos, ropa interior y accesorios deben ser comprados en lugares de lujo para que tengan validez social, además deben asistir a gimnasios y establecimiento carísimos para cortarse el pelo. Esto es parte de un mundo de vanidades inducidas, de falsas formas de obtener valía personal sin otro esfuerzo que invertir dinero, además, concomitantemente son factores distorsionadores de la personalidad porque si estas necesidades no pueden ser satisfechas, se deriva hacia un horrible vacío existencial con los consiguientes estadios, primero de ansiedad, después de angustia y posteriormente de profundas depresiones. Con indeseable frecuencia estos estados psicóticos inducen a comer desordenada y abundantemente; de ahí a la obesidad solo dista un paso relativamente corto.
VUELO DE ANTECEDENTES.- Hace pocos años estar gordo era un síntoma de buena salud; los flacos, aún aquellos configurados con puro músculo, eran vistos con cierto recelo; no era para menos, la tuberculosis y otras enfermedades iban dejando en los puros huesos al paciente y los robustos merecían confianza de salud. Hoy los conceptos han cambiado diametralmente: la obesidad, no solo se considera una enfermedad, sino un síndrome peligroso que puede involucrar alta presión arterial (el asesino silencioso); y provocar diabetes mellitus y varios problemas cardíacos y vasculares, para solo mencionar tres. Me he enterado que Sinaloa tiene el primer lugar de obesos a nivel nacional, (México: primer lugar a nivel mundial), mas otros entristecedores primeros lugares, por ejemplo el mayor consumo per cápita de refrescos y cerveza. Malos ejemplos no faltan, hasta los conjuntos y cantantes de música “grupera” generalmente son obesos. Es angustiante poder constatar que dondequiera: comercios, paradas de camiones, en las calles, es enorme el consumo de alimentos con mínimo, cuando no nulo, valor nutritivo y, si asistimos a un estadio, realmente aterra el enorme consumo de cerveza, todo ello factor de obesidad; sin embargo es más angustioso todavía ver el enorme consumo de productos chatarra: refrescos, frituras y golosinas por parte de los alumnos de las escuelas; esto es muy preocupante pues sabemos que estos pseudoalimentos son peligrosos factores de obesidad.
VUELO DE COROLARIO.- Aunque solo con esfuerzo conjunto de gobierno y ciudadanos podrá combatirse la obesidad reduciendo el consumo de refrescos y frituras, lo vemos como casi un imposible; las autoridades de Salud y Educación virtualmente ya claudicaron ante los poderosos intereses de las fábricas de golosinas y refrescos. Los ciudadanos estamos indefensos contra la gigantesca venta de productos chatarra y la asquerosa, indiscriminada, venta de cerveza hasta en los estadios deportivos. ¿Habrá alguna solución?


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