sábado, 16 de octubre de 2010

Vuelos 102 Beisbol

E L   B E I S B O L

VUELO DEPORTIVO.- Se dice que el juego es anterior a cualquier otra manifestación cultural del hombre y se remonta hacia el subconsciente en sus conceptos básicos tan esenciales como el trabajo y la actividad mental creativa. Johan Huitzinga pionero de las teorías del juego como actividad inherente al ser humano, lanzó esta tesis desde 1938 y desde entonces ha habido serios estudios que colocan al homo ludens (hombre jugador) por encima de las otras imágenes consideradas de avanzada como el homo faber (hombre fabricante), y más completa que el primigenio homo sapiens. Pero ocurre que el ser humano ha trascendido el simple juego como retozo, y ha creado actividades lúdicas socialmente conformadas como deportes grupales. El deporte orienta las tendencias naturales hacia el juego, es decir a actividades no productivas sino recreativas, hacia organismos las cuales la actividad física es la base. La práctica de este ejercicio cumple funciones socializantes;  además es una válvula de escape para las tensiones de la vida moderna. El deporte, además es proveedor de fuerza y destrezas físicas para quien lo practica regularmente y tiene diferentes formas psico-sociales de realizarse conforme las edades de sus practicantes. Aquí llegamos al deporte espectáculo el cual curiosamente es regresión al juego pasivo, el espectador es sedente y su participación es puramente mental.
VUELO DE DEPORTE.- El deporte espectáculo, permite la extrapolación del aficionado  quien, al presenciarlo, se proyecta en los jugadores activos como si estuviese en el campo deportivo realizando el correspondiente esfuerzo físico; se apropia, pues de las capacidades y  habilidades del jugador activo. Los deportes de gran esfuerzo-destreza, como el futbol donde el deportista tiene independencia suficiente para desplegar una gran dosis de creatividad secuencial, atraen principalmente a las masas poco acostumbradas a reflexionar. Por su parte, el beisbol, que es un deporte dirigido desde un mando central (mánager) y que ocurre en capítulos débilmente secuenciados pero cuidadosamente planeados, atrae a masas más acostumbradas a planear, a pensar detenidamente. Ambas tendencias frecuentemente se imbrican en la urdimbre social.
VUELO ALGODONERO.- Esta semana se inició la temporada de beisbol profesional en la costa noroeste del Pacifico mexicano. Los estrategas y propietarios de cada equipo, integraron cuidadosamente sus planteles tratando de incorporar los elementos que mejor cohesionen sus habilidades para buscar el triunfo. Guasave luce como un equipo bueno, a secas, pero solo en el papel, porque en el campo se echan la cola al hombro. La realidad aparece pues, temporada tras temporada, de fracaso en fracaso tratando de volver a alcanzar el gallardete de primer lugar obtenido hace casi cuarenta años. Algo ocurre y muy severo. ¿Cómo es posible que jugadores con un envidiable palmarés, con excelentes porcentajes, con historial de indudable confiabilidad se “arranan” en cuanto se enfundan la franela blanquiazul? ¿Se llenan de humo? ¿No les exigen? ¿Solo matan el boleto? ¿Mánagers triunfadores metiendo pata tras pata? ¿Jetattura? ¿Ejecutivos nadando de muertito? Mientras tanto la afición cada día está más decepcionada. ¿Por qué no llaman de nuevo al “Güerito” Félix? ese sí sabe ganar campeonatos.

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