VUELO TURISTICO.- Un anticuado concepto del Turismo se relaciona con la holganza de personas acaudaladas dueñas de un ilimitado tiempo de ocio y suficientes recursos económicos para viajar, principalmente hacia países exóticos, escalando montañas, deslizándose por la nieve sobre esquís, cruzando ríos turbulentos, participando en safaris con un 30.06 terciado al hombro, visitando las pirámides de Egipto, comprando en los misteriosos zocos árabes, en multicolores mercados orientales, o tomando miles de fotografías. Concepto obsoleto. En la actualidad y con los recursos de la vida moderna, cualquier persona, de cualquier nivel económico, puede convertirse en un turista de primera calidad.
VUELO EMPRESARIAL.- La palabra “empresa” desde luego sugiere fábricas, grandes tiendas, sembradíos en gran escala o enormes fundiciones... y pocos imaginarán que el humilde fabricante de dulces o salsas caseras, la señora que hornea cinco kilos de pan de mujer o la familia propietaria de una tiendita son reales empresarios cuyos afanes, habida la diferencia cuantitativa, son cualitativamente las mismas preocupaciones del potentado naviero. El turismo permite que las empresas de bajo perfil prosperen y se desarrollen fortaleciéndose en la venta directa y ejercitando la creatividad de quienes se dedican a la noble actividad de producir pero requieren de un ingrediente indispensable: que se den las condiciones para que la gente de toda condición visite los lugares donde se desarrolla la actividad turística.
VUELO PANORÁMICO.- Siempre que nos asomemos a la actividad turística, ya sea que viajemos, quizá al extranjero, a otros estados de la República , a la ciudad vecina o, en última instancia a través del cine o la televisión podremos observar una intensa actividad a nivel piso, es decir en el encuentro primario de las personas con los moradores del lugar visitado. Claro, la industria hotelera, las líneas de transporte, los restaurantes y los centros nocturnos son el piso donde se asienta el turismo, pero los viajes guiados, los paseos, el sencillo caminar por callejuelas olorosas a romance, visitando monumentos y templos pero también contemplando vestigios de pasado ayeres, también es turismo y muy provechoso, sin olvidar el turismo ecológico, recorriendo bellísimas zonas naturales y como todo mundo imagina al turista típico: descansando en alguna playa o bajo la bóveda de añosos árboles.
VUELO DE TURISMO INTERESTATAL.- El turismo nos puede llevar a bajo a los hermosos rincones de Sinaloa que con tanto acierto describiera la incansable Rina Cuellar, y disfrutemos de nuestro estado visitando desde el cuatricentenario Fuerte de Montesclaros hasta el marisquero Escuinapa, pasando por la señorial ciudad refugio de El Rosario, el cosmopolita Mazatlán; un Culiacán históricamente pleno; el Pueblo Mágico de Cosalá; Mocorito, la Atenas de Sinaloa, El Fuerte, ciudad señorial; la Villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa donde se asentó la primer misión jesuítica de Sinaloa, y Guasave, donde floreció la más avanzada civilización prehispánica del Noroeste. Una columna vertebral del nuevo turismo para los sinaloenses y donde encontraremos vendedores de comida típica, de artesanías que se conservan como recuerdos de la región o los lugareños que cuentan cuentos, leyendas o consejas.
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