P R O S T I T U C I O N T E M P R A N A
VUELO HISTÓRICO.- La prostitución es un actividad universal. La Biblia misma, cita varios casos de rameras protagonistas (Rahab la protegida ramera de Jericó) y otras mujeres castas prostituidas en beneficio del pueblo de Israel (Judith sacrificándose para cortar la cabeza de Holofernes y en modernos tiempos históricos también hay sucesos análogos; por ejemplo la Condesa María Walewska que sedujo a Napoleón para beneficio de su natal Polonia) pero bueno, el caso es que actualmente la prostitución se ejerce en México en una forma tan abierta que a veces piensa uno si las “sexoservidoras” se dedicarán a una actividad socioeconómicamente aceptable y regulada por leyes especiales, pues ya vemos que tienen hasta sus propios sindicatos.
VUELO RETRÓGRADO.- No importa cómo quiera vestirse o disfrazarse o considerarse esta actividad, pero la verdad es que, bajo la superficie maquillada y semioculta del comercio carnal, corren ríos de sordidez, de brutalidad y de vicio inimaginables; los índices de drogadicción entre quienes se dedican a la actividad de referencia son sencillamente aterradores y las ETS (enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el aterrador SIDA); es una estupidez, rayana en conducta criminal, confiar en sexuados anuncios de preservativos transmitidos por televisión, mientras en el contexto de la misma programación, aparecen escenas para poner, en cinco minutos, al rojo vivo el iceberg que hundió al Titanic. Cómo pedirles, pues a los jóvenes mexicanos un comportamiento sexualmente moderado si los paradigmáticos high-schoolers que trascienden de la televisión norteamericana, muestran un desprecio absoluto hacia la castidad (perdón por el monjil término). Nuestros jóvenes duplican comportamientos de tales arquetipo armando tremendos despapayes, ni más ni menos como los deschongues protagonizados por gringos y gringuitas spring-breakers en sus visitas a Mazatlán, donde por cierto se promocionan tales eventos como de “Mucho sol, música, alcohol, playas, fiestas, concursos, lujuria y que a la menor provocación, las jóvenes, se quitan la ropa para animar más la fiesta.“
VUELO DE OBSERVACIÓN.- Nos guste o no, tanto el temperamento como la cultura de la mujer mexicana, distan mucho de los de la raza sajona; por tanto nuestras mujeres no pueden controlarse fácilmente como las gringas; así, una vez lanzadas nuestras jovencitas a la búsqueda de placer a través de sexo sin amor, lo cual seguramente encuentran más rápido que inmediatamente, quedan aun paso de prostituirse, pues tenemos, además, que una enormidad de familias de clase media para abajo, tienen estrecheces derivadas de modestos ingresos familiares que las jovencitas liberadas difícilmente aceptan. Tenemos pues, un el caldo de cultivo ideal para la prostitución temprana. Por otro lado, las autoridades de procuración de justicia con angustiosa frecuencia, se hacen los sordos y voltean para otro lado ante evidentes casos de prostitución de menores proliferante en cualquier antro donde se pongan los ojos o mediante las redes de prostitución infantil operadas en Sinaloa, mostradas a la sociedad cuando los medios destaparon la hedionda cloaca denunciada por padres desesperados. Esperemos que la nueva Ley Estatal para Combatir, Prevenir y Sancionar la Trata de Personas, no sea otro inoperante mamotreto más.
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