viernes, 15 de julio de 2011

Vuelos 134 Sinaloa lee

S I N A L O A    L E E

VUELO INICIAL.- Recibí un correo electrónico de mi estimado amigo y colega José Armando Infante Fierro, cronista de Los Mochis; enviándome información sobre el programa “Sinaloa Lee” del Instituto Sinaloense de Cultura, coordinado por el cuentista y escritor Alfonso Orejel. Leer, ante todo cuando lo hacen los niños es la siembra de un futuro lleno de apasionantes viajes a mundos distintos, distantes, dispersos. Es la oportunidad de trasladarse  en instantes a través del tiempo y el espacio, al conjuro de una simple palabra, sin el recurso electrónico de una computadora o de las máquinas viajantes. Como apuntaba la poetisa norteamericana Emily Dickinson “Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”. Leer también es una oportunidad para establecer comunicación con la Ciencia, el Arte o la Técnica y abrevar de los conocimientos de quienes dedicaron su vida a la investigación científica o a la búsqueda de la verdad o de quienes se atrevieron a desafiar los climas extremos o la fuerza de la naturaleza. Como lector irredento y apasionado, he sido por décadas adicto al libro y como usuario de esa maravilla llamada electrónica, incondicional de los ordenadores; me he convertido, desde hace décadas beneficiario de la información cibernética, especialmente cuando se trata de entretenimiento o de consultas más o menos ligeras, sin mucha profundidad; utilizo, pues  la computadora por el  prodigio de su instantaneidad y su gigantesca oferta de información, pero cuando quiero estudiar a fondo ciencia o tecnología, confieso que prefiero un libro por su versátil flexibilidad y su sólida presencia. La ciberpista es información a la “n” potencia; los libros son conocimiento al infinito.
VUELO OPORTUNISTA.- Me estoy colgando de la oportunidad que me brindan las declaraciones de Alfonso Orejel, escritor de cuentos infantiles especialmente exitoso (escribirlos y también contarlos) y me agrada muchísimo su criterio sobre la función de la lectura en la mente de los niños y la necesidad de ir a las escuelas y otros centros de reunión a invitar a los niños a leer, pero no leer lecturas “de supuesta erudición como el Quijote (…) o La Odisea, (sino) partir de la situación concreta de los muchachos. Si los de secundaria nunca han leído nada y los escuchas leer y deletrean, tienes que trabajar con ellos como si fueran de cuarto o quinto primaria. Cuéntale cuentos de brujas, de monstruos, cuentos dramáticos, de terror, cuentos que funcionen". Esto me recuerda una experiencia (y espero que también a muchos de mis alumnos de la UdeO): la carta descriptiva de la asignatura marcaba leer “Cien años de soledad”, libro extenso, bastante abstruso y algo aburrido, de García Márquez, pero en un arranque de piedad, lo cambié por “Crónica de una muerte anunciada”, también del premiado autor, lo cual les encantó ¡y funcionó!; lo leyeron y lo comentaron con entusiasmo.
VUELO DE COLOFÓN.- Seguramente “Sinaloa lee” es un excelente programa y evidentemente está teniendo éxito (actualmente tiene 330 círculos de lectores). Sin embargo surge una duda: Cuando lo instrumentaron, ¿Se olvidarían de Guasave, como siempre?

No hay comentarios:

Publicar un comentario