EL CALOR Y LA JUVENTUD
VUELO CALORÍFICO.- Ha estado comentándose recurrentemente el problema del excesivo calor en nuestras escuelas; los alumnos se quejan constantemente de las altas temperaturas registradas en las aulas y tanto los padres de familia como las autoridades escolares se preocupan cada vez más buscando soluciones viables; una de ellas es la instalación de equipos acondicionadores de aire para refrigerar las aulas, recurso excelente pero costosísimo, no solo por la compra de los aparatos sino porque su operación consume cantidades horrorosas de energía eléctrica. No me acuerdo haber sufrido extraordinariamente por el calor en mis lejanos días como alumno de primaria. Excepto cuando diluviaba, cualquiera que fuese el tiempo imperante, salíamos a corretear en el patio y regresábamos negros del sol y bastante sudados, pero ninguno se desmayaba; tal vez porque usábamos sombrero y las niñas “tápalo”, rebocito o sombrilla. Inquiriendo sobre el aumento general de la temperatura encontré un informe científico del Instituto de estudios espaciales de la NASA sobre el calentamiento global de la Tierra reportando un aumento de medio grado en los últimos 40 años. Posiblemente para ciertos animales y algunos microorganismos esto sea dañino y hasta fatal pero, normalmente, los seres humanos no lo percibimos ni nos afecta. ¿Por qué razón, pues, nuestros niños casi se mueren del mismo calor que, a su edad, a nosotros nos hacía los mandados? ¿Tal vez porque tanto los niños como los adultos nos hemos convertido en seres sedentarios?
VUELO DEPORTIVO.- Independientemente de su función socializante, donde quienes lo practican internalizan las ventajas de una firme y clara interacción con los demás miembros de la comunidad, los deportes y muy especialmente los deportes de conjunto, obligan a esfuerzos máximos no solo personales sino en beneficio del equipo, por tanto estimula el desarrollo armónico de los músculos y fortalece los órganos internos, especialmente el corazón. Salvo porcentajes más o menos razonables de personas deportistas, los demás nos hemos apoltronado ante el televisor, en el chateo o en la exploración ociosa en Internet; así, para muchísimas personas el deporte solo es espectáculo. El ejercicio fortalece temporalmente los músculos del movimiento, pero también, y en forma permanente, el corazón y su sistema circulatorio; con el ejercicio intenso el cuerpo desarrolla una nueva red extraordinariamente profusa de vasos capilares en nuestra piel, lo cual permite disipar con mayor eficiencia el calor generado por el ejercicio, esta red no se desarrolla estando sentado sino haciendo ejercicio en forma organizada, suficiente y constante, no un día no y otro tampoco.
VUELO OFERENTE.- Bueno; ya sabemos: niños y jóvenes necesitan más deporte y menos electrónica, pero todos, especialmente los padres de familia, estarán de acuerdo en que será tarea gigantesca, misión casi imposible, arrancarlos de sus amados televisores y computadoras para irse a sudar. Bien; sugiero esta formula, con efectos a mediano plazo (además apoyará el combate a la obesidad): La práctica obligatoria de deportes organizados en las escuelas, para todos los alumnos, volibol, basquetbol, futbol de salón. Esto, claro, en horarios en que el calor no los derrita.
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